Autores

Difusión

Informa­ción de concursos, lanzamientos y presenta­ciones lo encuentras acá

Entrevistas

Un espacio de conversa­ción cultural, que permite conocer a los que están tras las letras

Reseñas

Home » Crítica Literaria

El cómic en la poesía chilena. Por Sergio Rodríguez Saavedra

Cuando en 1997 la casa editorial Marvel llamó al dibujante Alex Ross para preparar una muestra de sus personajes, con una visión tan apocalíptica como la presentada en número especial por DC Comic Kingdom Come, su principal oponente, el resultado de dicha metamorfosis –habitual en casos como Batman y Superman– fue un universo de héroes patéti­cos, con su abdomen flacido y ataca­dos por la calvicie, que sólo con su espíritu –visible­mente depresivo en algunos como Spider Man– intentan poner las cosas en su lugar. Es probable que muchos de los estudios, bocetos y diseños que estos dibujantes rea­liza­ran, hubiesen quedado opaca­dos con el uso que nuestros poetas han hecho del cómic, un icono que en casos como la saga Pokémon, comienzan a disputarle su espacio a la revolución del rock, transformándose en referente de nuestra cultura. De hecho en ese texto fundacional de la poesía de los años 80’, La Nueva Novela, Juan Luis Martínez se apropia en distintos tonos de estas clási­cas formas como del mismísimo super hombre, a quien hace cargar en pleno vuelo una dama estilizada­mente desnuda que tiene en vez de su rostro un recuadro con Rimbaud, mientras que el héroe de historietas tiene un recuadro con faz de Karl Marx, cuya escritura a pie de página no deja de incomodar, un fragmento de “El Poeta Como Superman” puede resultar mas aclaratorio: “En esencia, el mito de SUPERMAN satisface las secretas nostalgias del hombre moderno, que aunque se sabe débil y limitado, sueña rebelarse un día como un “personaje excepcional”, como un “héroe” cuyos sufrimientos están llama­dos a cambiar las pautas onto­lógi­cas del mundo.”

            Otro caso es Jorge Montealegre, cuya vincula­ción con el cómic tuvo tanto un origen laboral como de piel,  tienen una función de fondo acusa­dor, personificando las formas cotidianas. La Mujer Maravilla es una comadre que limpia arrodillada  la vía láctea con su lengua. Por su parte la tierna Blanca Nieves “es una artesa encanta­dora que lava, cada Jueves Santo, /calcetines /para el novio que los ratones le lleva­ron con el toque de queda”, estos personajes son bande­ras que asocian su lucha con la lucha diaria en Título de Dominio. En cambio, el mismo autor en Bien Común, nos habla de la vida de una historieta como si fuere la de un vagabundo, donde no sabe­mos cuál queda entero, cuál queda picado sobre las baldo­sas. El mismo Montealegre nos recuerda que La Castaña (de la cual fue su crea­dor) es pionera en dicha fusión y que las prime­ras caricaturas publica­das en nuestro país las hizo una revista de escritores: El Correo Litera­rio en 1858.

            También en la década de los ochenta Hernán Miranda junto a Francisco Zañartu escribieron guiones para Condorito, formando parte de una intrincada red que aprobaba sólo un porcentaje exiguo, aquel que final­mente conoce­ría la mano del dibujante. Miranda nos dice que al principio todo marchaba bien, pero luego comenzó a pensar en función del personaje, una apropia­ción que suele ocurrir aún al más niño.  

            Por su parte el Fantomas de Tomás Harris en Los 7 Náufragos es un criminal chileno tan abyecto, que sin duda en la versión norte­americana abriría nueva­mente la prisión de Alcatraz para pagar sus culpas.

            Las vincula­ciones son mayores que la cita o el poema, en algunos casos ha formado sin duda parte de existencia artística, Enrique Lihn encontró aquí otra forma de desdoblar su creatividad más allá de Pompier –su alter ego– están los pastiches que armaba con restos de revistas, la novela Batman en Chile, sus dibujos casi traumáti­cos y el cómic inconcluso llamado Roma, la loba, un cómic novelado, donde el sexo y la violencia también asumen los códigos del ensueño o la pesadilla absurda que tanto frecuentó, su argumento confuso trae  un mundillo rodeando a la brutal femina que hace de personaje central, aprovechando lo mejor de su veta irónica para los textos cotidianos, viñetas como “Católica, pero feminista: no soy Mariana” o “No me ha ido tan mal, lo confieso. Lo único que me abruma es mi inscripción electoral” pueden hacer el gusto de los críti­cos más finos del sistema. Este proyecto fue desa­rrollado integra­mente por Lihn pues tuvo parte de su forma­ción en la Escuela de Bellas Artes, incluso en su momento fue dibujante del Dia­rio ilustrado al cual llegó por intermedio del propio Coke. Alguien que siempre quiso ser su dicípulo, Rodrigo Lira, animó también sus propios dibujos en el pedagógico, trabajando pos­te­rior­mente en Cabrochico para Quimantú, donde firmaba como De Lira. Retomando Roma la loba, aún se puede ver gracias a la publica­ción que hiciera en 1992 Pablo Brodsky, titulada Un Comic, donde además encontra­re­mos una entrevista a ese grande de la crea­ción y domina­dor eximio del tema como es Alejandro Jodorowsky, quien junto a Moebius ha entregado algunas de las páginas de la más pura fantasía para la historia de lo que él define como “un arte maravilloso”.

            Similar es el caso de Jorge Teillier, amante de El Peneca y las ilustra­ciones de Coré, de los hermanos Grim y los cuentos de infancia, se dio el tiempo para trabajar con Germán Arestizabal, a

quien da el título de un poema, por su parte el artista sureño publicó en  1993 Le Petit Teillier Ilustré, en lo que podría­mos denominar una muestra de poesía historietizada, bella, como sólo el blanco y negro podría acompañar sus textos carga­dos de nostalgia. También Francisco Véjar ha disfrutado de la pluma de Arestizabal en un alargue que nos trae a autores de la denominada Genera­ción emergente o Genera­ción apagada, es decir menores de cuarenta años al día de hoy. Otro, congeneracional,Leo Lobos escribió la historia del gato Gaspar que fuera dibujada por Luis Tono Rojas, recibiendo una mención en el concurso de cómics  de la revista El Canelo, y que viera luz en un nutrido grupo de publica­ciones relaciona­das con la literatura o la gráfica como La Punta de Buque en Chile y CONTAC‐ART en Francia. Por su parte, Bernardo Chandía Fica jugó todas las cartas, escribe, dibuja y publica por su propio riesgo las peripecias de Furo, el poeta, donde –al igual que Lihn– el humor está muy cercano a la realidad. Con mayor experiencia encontra­mos a Gustavo Donoso (Gus), crea­dor de “Margarita” personaje que ilustrara las porta­das del Fortín Mapocho durante su última existencia, claro está que el autor no lo refleja tanto en su poesía donde más bien ocupan un rol secunda­rio.

            A la hora de las dedicatorias y epígrafes Pepo y Coré se llevan el corazón de los poetas que no hacen mayor distingo entre los crea­dores de cómic y los ilustra­dores,  ellos buscan en sus acrobacias insólitas simple­mente un tiempo perdido, la memoria de los ausentes que se junta en una misma página para entablar un diálogo de marca mayor con la historia de una época y, que hacia el futuro hace sentir cada vez más su paso inquieto, des­ordenado, con esa cobertura de espacios que de seguro traerá algún día las ediciones marca Acme.

 

 

MUESTRA

            La siguiente muestra no es ninguna caricatura. Vere­mos las figuras huidizas alzarse desde el verso para traernos otro camino de regreso a un momento grabado con color de vida. Los perversos villanos y la tierna Mafalda son uno cuando la poesía puebla su página con palabras que son la mejor imagen, como en el mundo de las historietas, son palabras que nunca mueren.        

 

 

LO QUE PASA ES QUE NO PUEDES OLVIDARTE DE LA SUSY

 

Ya sé que le haces asco a la metafísica.

Por eso te carga mirar esas estrellas

que picotean los vidrios de tu ventana

cuando apagas la luz a las 2,27

después de leer la penúltima “Mafalda”.

 

Lo que pasa es que no puedes olvidarte de la Susy

que con  su boca te hacía ver estrellas

que a ella misma se le salían de la boca

cuando la abría como ventana que da al océano

para cantar.

 

Por eso le haces asco a ese planeta

que se alejó de tu área de influencia

para ser ahora un punto de luz

en el cielito de tu pieza

cuando te quedas solo y oscuro a las 2,27

pensando en el Guille y la Mafalda.

 

Cle­mente Riedemann

De Primer Arqueo, El Kultrún, Valdivia, 1990.

 

EL CHESITAN

 

Le decían el Fanta.

Le decían el Fantasma.

Le decían en Fantomas.

Había trabajado en una carnice­ría en La Cisterna.

Sabía separar las partes de los cuerpos.

Sabía borrar los soles mora­dos de los cuerpos.

Sabía los puntos más humedos y rojos de los cuerpos.

Ahora era el señor de Rais.

Había combatido junto a la Santa,

por la Fe.

Cuando su figura permanecía tras la potente luz del foco

crecía como un halo incle­mente

y se adelgazaba amenazante

como un lúgubre personaje

de un filme expresionista.

Ese día lo dedicó por completo a una niña.

Una niña des­a­parecida en la oquedad de los baldíos

que rodea­ban La Libertad.

Una niña como tantas,

temblorosa, gimiente,

sin odio,

como perrita asustada,

sin comprender nada de su destino:

“Yo soy el monje Antonin”

le susurraba a la niña al oído,

“¿Recuerdas, Justine?”

y le dejaba caer una gota de saliva

como un arito de rocío o un maremoto en sus lóbulos;

la niña callaba,

sólo temblaba como perrita asustada,

ausente de su destino.

Al final, le puso un chocolate en la boca a la niña,

tal vez por aliviar su trabajo tan duro,

tal vez por algo así como la piedad,

porque la niña no comía hacía días.

Cansado, al final de la jornada,

le susurró a la niña al oído:

“No te olvides que soy tu protector”…

mientras la niña gemía,

mientras la niña no cesaba de gemir.

 

Tomás Harris

De Los 7 Náufragos. Red Internacional del Libro. Santiago, 1995.

 

 

 

DIBUJOS ANIMADOS

 

Me pierdo en las manchas de una vaca sagrada

como los beatles ani­ma­dos se caen

en los hoyos del submarino amarillo

Y qué quieres que me diga, en el espejo: para irte

dibuja tus propias puertas, tu fosa, tus rincones.

Descubre la antrada al subterráneo

que la pantera rosa pinta para escapar del policía

Pesca tus respuestas como el gato Félix: usa de anzuelo

el signo de pregunta.

Dibújate como quie­ras. No te quedes en blanco, píntate de blanco.

Llena el silencio con tu propio silencio.

Borra con migas sola­mente las rayas que te hicieron en el traja

y atraviesa el planeta por el túnel que nace de tu cárcel

Recuerda

que en nuestro mundo la cigarra toca el violín con un serrucho

y no somos personas ni personajes

Somos dibujitos ani­ma­dos

raya­dos

caricaturas de un original que nunca conoce­mos.

 

 

Jorge Montealegre

Poema iné­dito. Santiago, 2001.

 

A PEPO

 

Igual que David Low a sus ingleses

altos y bajos, rubios y morenos,

dibujas tú con garbo a los chilenos

republicanos, pero más corteses.

 

Políti­cos, obre­ros y burgueses

de una línea en tu lápiz como buenos,

a otras líneas no suelen ser ajenos

tanto en sus triunfos como en sus reveses.

 

Negros y rojos de diversos tonos,

en el Reino de Chile, popula­res,

hago memoria, Pepo, de tus monos.

 

El LEÓN y el CABALLO con sus pares,

te deben las compar­sas de sus tronos;

yo una de nis cabezas malaba­res.

 

ENRIQUE ESPINOZA

De Gajes del Oficio.Ediciones Extremo Sur, Santiago.

 

13

 

            A estas alturas se me dirá que todo esto no es real

que no interesa a nadie, que el gato Félix

es una crea­ción de Walter Lantz, que los asteroi­des

no son aún alcanza­dos por el hombre.

 

Se me dirá que soy un reacciona­rio funda­dor de mundos posibles

distribuidor de opio en un momento impropio

un pobre hijo del sepulcro enloquecido.

 

Conforme: yo sé que la vida existe

y que no soy menos mortal que otros

pero la muerte ha dejado de preo­cuparme

desde que descubrí la amplitud del mundo

alimentado por el telescopio y el microscopio

pero más que nada por la piedad a mí mismo y a mis semejantes

por el amor a los hombres y a las cosas

que no son sino reflejo de los hombres.

 

Federico Schopf

De Desplazamientos. Ediciones Trilce, Santiago, 1966.

 

CÓMIC CHILENO

 

                        a “Pepo” con cariño

 

Algún día la tierra

hará

            ¡PLOP!

                        y sólo

quedará Condorito

pidiendo una explica­ción.

            Luego Dios

                        reirá a carcaja­das

            y dará vueltas la página

ansioso

esperando el próximo número.

 

Enrique Pezoa Vega.

Poema iné­dito incluido en el trabajo Mundo.

3er. Lugar en el “1er. Concurso Nacional de Poesía RAYENTRÚ.

 

XIX

 

                                   A Pierre de Place

 

(Fragmento)

Una vez pasaste un puente de cimbra.

Para ir a la escuela atravie­sas un puente

que el viento hace interminable.

Aprendes a leer en dia­rios que anuncian la Segunda Guerra.

Semana a semana lee­rás “El Peneca” ilustrado por Coré.

A veces lo irás a comprar a la esta­ción para saber

    más luego la suerte de tus héroes.

Llegas atrasado al colegio por ver a Dick Turpin

galopando por los caminos reales de Inglaterra.

Tus sueños están ilumina­dos por las linternas que

    agitan en la “Hispaniola” los piratas.

Desde una guardilla oyes el bastón del ciego golpear el hielo.

 

Afrontas tempestades en la Malasia junto a Yañez y

    Sandokán,

sufres junto a Coretta y Garrón en el libro “Corazón”

y hablas con Gulliver, Robinson Crusoe y Herne el Caza­dor.

 

Todos los domingos vas al cine en matiné,

sigues las seriales en doce episodios.

Sabes que hay mundos más reales que el mundo donde vives:

cualquiera calle puede ser una calle del Far West.

Surge Buck Jones jinete en Silver.

Buffalo Bill lucha a muerte con los Sioux.

Oyes la sirena del auto del Avispón Verde.

Si pien­sas en los muertos

ellos resucitan junto al reloj de pared

   como los abuelos de Tylil y Myltil.

 

Vives cerca de un convento iluminado por antorchas.

Los viajes de Flash Gordon harán que no te asombres de

   ninguna conquista espacial.

 

Mira los puentes que la lluvia hace transparentes.

 

Jorge Teillier

De Crónica del Forastero. Imprenta Arancibia Hnos. , Santiago, 1971.

 

EL RAP DE CORÉ

 

La puerta el niño busca allá en el muro,

y el miedo es un gigante muy oscuro

 

cuando se arrastran patas sigilo­sas

y de la luna caen misterio­sas

 

manos que garras son y vuelan bajo

sobre el fantasma del escarabajo,

 

y el mundo hasta los últimos confines

se llena de cuarenta malandrines.

 

Mas un pincel, por fin, se puso alerta,

y pronto se abrió, se abrió la puerta

 

por donde llegan siete mil tesoros

que nos regalan cuatrocientos loros

 

de plata verde y de clavada vista,

y un mar que se ha dormido de amatista,

 

hadas de miel que viven en castillos,

duendes que son interminables grillos

 

ocultos en el sur de las estrellas,

prince­sas refugia­das en botellas,

 

cantos de cuentos que contó la abuela,

bosques de madres, reyes de acuarela.

 

Y el niño que en la noche sólo ve

la destellante mano de Coré.

 

Miguel Arteche

De Revista Sim­pson Siete. Santiago, 1994.

Share and Enjoy:
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • E-mail this story to a friend!
  • Meneame
  • Netvibes
  • Turn this article into a PDF!
  • Twitter
  • Yahoo! Bookmarks